Carcasa: casa de mi alma soberana.
A mar revuelto— capitán en calma.
Puñal afilado y de costado…
Suponiendo que a mí se arrimen tus manos.
Puñal al tiro, por si tus palmas,
atrevidas, se posan bajo mi falda.
Sin odio, aunque sí detesto
cuán cargado de mentiras va el mal aliento.
Sola por ferviente, y no por vacía,
Mis oídos huyentes a politiquerías.
Siempre sin patria, también sin dueño,
Porque ningún tirano manda en mis sueños.

Leave a comment